Ha sido en el día en el que se cumplían cuarenta años de la tarde en la que, sobre el césped del Azteca, un Maradona vestido de Dios primero marcó con la mano y después dejó por el camino a tanto inglés, como relató Víctor Hugo Morales, para hacer el gol de todos los tiempos. Leo Messi se ha convertido en el máximo goleador de la historia de la Copa del Mundo, en solitario, superando a Miroslav Klose. Lo ha hecho con su gol de toda la vida, el remate de zurda desde la frontal, de primeras a un balón desde la izquierda. La jugada que nunca nadie ha aprendido a defender por más que todos sepamos cómo acaba. Después le ha marcado otro tanto a Austria, para llegar a los 18 goles en Copas del Mundo.

La de Messi y los Mundiales parecía la historia del no se me da. Lo verbalizó tras perder una final de Copa América que lo llevó -qué lejos queda- a anunciar que abandonaba la selección. Fueron tres derrotas consecutivas en el último partido -Mundial 2014 y Copa América de 2015 y 2016-, cuatro en total con la albiceleste, que contrastaban con su éxito indiscutible con el Barcelona. Sin embargo, la lógica se impuso y Messi volvió a la selección. En Rusia 2018, con unos compañeros de nivel discutible -no hace falta más que echar un vistazo a aquellas alineaciones-, tampoco fue posible. Derrota en octavos. Sus primeras experiencias tampoco habían sido mucho mejores: cuartos de final en 2006 y 2010, en este último caso cayendo por un duro 4-0 ante Alemania. Pero la redención terminó por llegar.

En sus cuatro primeros Mundiales, Messi solo anotó seis goles. Hasta que todo cambió en Catar. Argentina, con Scaloni a los mandos, se presentaba ya como campeona de América. Y pese al susto inicial ante Arabia Saudí, el ’10’, con siete goles, tres asistencias y un protagonismo indiscutible, lideró a la albiceleste hasta alcanzar la ansiada tercera estrella. Se le dio. Y se le sigue dando: hat-trick ante Argelia y doblete ante Austria para borrar el nombre de Klose e inscribir el suyo en un récord más: máximo goleador de la mayor competición. Se ha convertido también en el primer jugador en disputar minutos en seis Mundiales. Y en el futbolista con más partidos, y con más victorias en la Copa del Mundo.

Quizá en ocasiones toque, por frustrante que sea, simplemente esperar. Armarse de paciencia confiando en que tras tragar veneno una y otra vez, todo habrá merecido la pena. A Messi, desde luego, le ha merecido la pena. La historia de los Mundiales lo reconoce ya como, al menos, uno de los más grandes.